7/2/09

Protoceratops (Primera cara con cuernos)

Los restos del Protoceratops fueron descubiertos en el desierto de Gobi por una expedición del Museo de Historia Natural de Nueva York, en la década de 1920. Es uno de los primeros miembros conocidos del grupo que incluye los dinosaurios cornudos, como el Triceratops. El nombre de Protoceratops en realidad es equívoco, porque en su cráneo no hay auténticos cuernos; son meros botones óseos sobre la punta de la nariz y en las mejillas. Pero el escudo óseo del cuello y el pico semejante al de un loro indican que pertenecía al mismo grupo que los otros dinosaurios cornudos.

El Protoceratops es más primitivo que otros dinosaurios cornudos mucho más grandes. Su cuerpo tenía forma de barril, y probablemente presentaba un aspecto en cierto modo parecido al de un cerdo grande. Sin embargo, a diferencia del cerdo, el cuerpo estaba muy arqueado en las caderas. Debido a esto, parece que la larga y ancha cola del Protoceratops colgaba por detrás del cuerpo. Las extremidades posteriores eran fuertes y rectas, con grandes pies. Algunos científicos creen que las extremidades anteriores estaban abiertas hacia los lados, como las de los reptiles modernos. Esto daría al Protoceratops un aspecto encogido. Pero la mayoría de los científicos actualemnte creen que las patas anteriores iban justo debajo del cuerpo, igual que las posteriores. Esta disposición le permitiría mantener la cabeza bastante por encima del suelo.
Los científicos han descubierto esqueletos de Protoceratops crías, jóvenes y adultos, lo que les ha permitido descubrir algunos detalles de su crecimiento. A medida que los Protoceratops crecían, la cara se les iba haciendo más ancha y más corta, la boca más ancha y los adornos óseos del cuello más grandes.


¿Cómo vivían?
La amplia caja torácica alojaba un gran estómago apto para digerir grandes cantidades de alimento vegetal. Debido a su gran similitud con los cerdos actuales, algunos científicos han sugerido que el Protoceratops pudo haber vivido un poco como ellos, hozando y hurgando en el suelo en busca de raíces, tubérculos y otras plantas nutritivas. Pudo haberse comportado así, pero su impresionante juego de dientes masticadores y su pico semejante al de un loro indican que probablemente podía masticar alimentos mucho más duros que los cerdos actuales.


En defensa de las crías
El poderoso, fuerte y macizo pico del Protoceratops le convertía en un formidable defensor de sus huevos y crías. En un fósil muy interesante se conservan los restos de un Protoceratops y un Velociraptor enredados entre sí. Parece que estos dos dinosaurios murieron en combate cuando fueron sorprendidos por una tormenta de arena.
En Mongolia, se han desenterrado muchos huevos y nidos que se creía que pertenecían al Protoceratops, pero actualmente se sabe que estos nidos en realidad pertenecen al Oviraptor.


FICHA TÉCNICA
Género: Protoceratops
Clasificación: Marginocephalia; Ceratopsia; Protoceratopsidae
Longitud: 2,4 m
Altura: 1 m
Peso: 177 kg
Período: Cretácico tardío, hace unos 80-73 millones de años
Encontrado en: Mongolia y China

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